Nuestra música de siempre

20 09 2014

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Dedico el texto de hoy a la neurociencia y  a Pavlov por darme luz para llegar a una conclusión: todos somos hijos de la costumbre y ahijados de la mercadotecnia y las sagradas tradiciones.

Los seres humanos somos un conjunto de estructuras biológicas programadas para responder a impulsos y seguir rutinas para obtener recompensas. Bajo la ilusión del libre albedrío repetimos nuestros propios patrones una y otra vez, y una y otra vez pensamos que lo hacemos porque así hemos querido. Nos estacionamos en el mismo lugar, recorremos los mismos caminos, comemos los mismos platillos y escuchamos la misma música durante los mismos eventos. Siempre igual, igual, igual…
O dicho de otra forma: “todos somos unos perros… de Pavlov”.

Para muestra basta un botón,  bueno no, en este caso basta un huapango, el de Moncayo. Año tras año, desde que tengo uso de memoria es esta la pieza que se escucha luego del tradicional “grito de independencia”. Siempre y cada vez es esta pieza la que da pie al espectáculo de pirotecnia nacionalista que ilumina de verde, blanco y rojo los cielos de este país cada 15 de septiembre.  ¿Algún día nos aburriremos? No lo creo, o mejor dicho, no lo admitiremos. Si cambiáramos esa pieza del ritual sentiríamos que algo anda mal. Algo estaría fuera de lugar. Probablemente hasta protestas habría y quizá algún diputado federal propondría una comisión para dictaminar el soundtrack oficial de los Estados Unidos Mexicanos y reglamentar así las piezas musicales que se deben escuchar en tal o cual ocasión.

“Con base al artículo blablabla se establece que en las ceremonias oficiales y las concentraciones populares enunciadas en la sección primera del párrafo segundo de la ley tercera del código cuarto en materia de ambientación musical deberán reproducir las piezas musicales autorizadas de acuerdo a la siguiente relación:
1) La marcha de Zacatecas – Durante desfiles militares y escolares sin importar cuál sea el motivo.
2) Las mañanitas – Cuando se quiera despertar a un ciudadano en el día de su cumpleaños o mientras las velas de su pastel estén encendidas.
3) Cielito Lindo – Cuando el seleccionado mexicano de fútbol esté jugando mal, bien o regular, en contra de cualquier equipo extranjero.
4) Huapango de Jose Pablo Moncayo – Siempre que se termine de dar el “grito de independencia” en cualquier plaza pública del territorio nacional. Se deberá acompañar de juegos pirotécnicos.  Adicionalmente, se autoriza el uso de esta pieza en anuncios de marcas de cervezas (sin importar el origen de su capital contable) que sean popularmente identificadas como “cerveza mexicana”.
5) La Bikina – para sustituir al Huapango de Moncayo en casos de fuerza mayor….”

No quiero ni imaginarlo, un periodo legislativo completo sumergidos en ese debate. Mejor sigamos las tradiciones.

Me retiro por ahora porque escucho a lo lejos las campanas de la iglesia recordándome que es hora de ir a misa y tengo la esperanza de que finalmente hoy escuche un nuevo salmo.

Del teclado de: @elojero

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